FIESTAS POPULARES CON ANIMALES

¡Hola Cuidacanes! Si seguís mi twitter habréis visto que he escrito sobre el sokamuturra de Donostia. Pues bien, el sokamuturra es una fiesta popular típica del País Vasco (España). Por utilizar un término en castellano podríamos decir que es equivalente al "toro ensogado" (espero que no me odien mis queridos traductores por esta frase ; ) ). Como habréis podido adivinar en esta fiesta interviene un toro atado por una soga. Para que os hagáis una idea es más o menos esto:



La noticia es que Donostia no celebrará dicha fiesta este año. Sé de buena tinta que este tipo de fiestas populares tienen muchos seguidores y no quiero emprender en este blog una guerra abierta entre dos bandos. Este es un blog basado en el respeto entre especies animales y ya que los humanos somos animales lo primero es el respeto entre nosotros. Ahora bien, tengo que hacer la inevitable pregunta, ¿Realmente es necesario hacer sufrir a un ser vivo para divertirse?

 Creo que el problema de base es que nos falta empatía animal, es decir, la habilidad emocional de ponernos en el lugar de otro ser vivo. Todos los seres complejos que habitamos esta Tierra tenemos la capacidad de experimentar sufrimiento. No lo digo yo, infinidad de estudios científicos así lo demuestran. Los perros, los gatos, los simios, las aves todos sufrimos, unos más y otros menos, en función de la complejidad evolutiva de la especie, incluso las plantas padecen estrés.

Me parece, por tanto, egoísta por nuestra parte obviar esta evidencia universal. Si por un instante nos viéramos atados a esa cuerda ¿nos gustaría?. Igual puedo referirme a animales lanzados desde un campanario, gansos decapitados, toros con cuernos en llamas, toros que se caen al mar, ardillas lapidadas y un etc tan largo como escalofriante.



¿Tradición? El mundo evoluciona, no podemos anclarnos en el pasado, nuestras costumbres tienen que adaptarse a los tiempos que corren, aunque nos duela. Posiblemente los pueblos antiguos que utilizaban animales salvajes en sus espectáculos desconocían las capacidades sensitivas de los animales... pero hoy por hoy las conocemos ¿Por qué seguir? Ya no hay excusa que valga.

 Por suerte tengo la sensación de que la conciencia del respeto arraiga cada vez más en las sociedades desarrolladas, pero es evidente que nos queda mucho recorrido por hacer. ¡Hasta la próxima!

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