CESAR MILLÁN MORDIDO, ¿POR QUÉ?

Mi objetivo principal es que todo lo que publiquemos aquí os sea útil, así que hoy he decidido poneros un caso práctico.

Lleva un tiempo circulando por la red un vídeo del showman televisivo Cesar Millán del que ya os he hablado en otra ocasión. En este vídeo un perro de raza labrador muerde la mano de Cesar. Por lo visto, el vídeo ha reavivado el eterno debate de adiestramiento tradicional contra el adiestramiento positivo. Vuelvo a repetir que en CUIDACAN el único "pero" que le ponemos a este adiestrador es no haber evolucionado su técnica. Por otra parte, si tú estás aprendiendo sobre el maravilloso mundo del perro y su educación, te recomiendo que estudies todas las teorías y saques tus propias conclusiones. En mi caso, he sido formado en ambas doctrinas, he tenido muchos profesores y he
estudiado y aprendido con grandes adiestradores, todos ellos de ambas ideologías. Como adiestrador aplico un sistema mixto basado prácticamente en el refuerzo positivo, pero como no soy cerrado de mente, he leído en mis ratos libres a Cesar Millán, pues entiendo que para aprender y tener una buena perspectiva hay que estudiar todos los puntos de vista de los que nos dedicamos a tratar con peludos.

Lo que menos me ha gustado de todo este asunto, en principio anecdótico, es que algunos adiestradores con capacidad mediática se han perdido en un sinfín de críticas o ataques sin prestar interés por enseñar los errores de Cesar Millán. La crítica infundada o la prensa amarillista no ayuda a los animales ni a sus dueños.

 
Antes de empezar os recuerdo  de forma muy sucinta, que hoy por hoy hay dos corrientes claves en el adiestramiento. Por un lado está el positivismo, que fundamenta su doctrina en los refuerzos positivos y en la relación perro-guía. Por el otro se encuentra el adiestramiento tradicional, basado en las correcciones físicas y el liderazgo. Podríamos hablar de una tercera teoría que es el adiestramiento cognitivo emocional pero que ya analizaremos en otra ocasión.

Dicho esto pasamos a ver el vídeo. Vamos a ir minuto a minuto analizando lo que ocurre para entender todos los errores. Supongamos que habéis adoptado a un perro que gruñe cuando os acercáis a su comida para que podamos extrapolar el caso a vuestras mascotas.




1º Adiestrar sin conocer: El primer fallo, incluso antes de empezar, es que no se puede adiestrar a ningún animal sin conocer su historia, sus fobias y sus traumas, por lo que os recomiendo que os informéis bien sobre este punto antes de hacer nada.

2º Segundo 05. Cesar mantiene un contacto visual fuerte con el animal. Esto tanto para perros como para gatos es una postura desafiante y ofensiva. El animal tiene las orejas agachadas y la cola baja. De la expresión corporal se deduce que el perro no está ni seguro ni agusto. Cinco segundos más tarde el perro no para de enviarle mensajes a Cesar, desvía la mirada, frunce el ceño y agacha la cabeza. Siempre que observemos este comportamiento en un perro nos tiene que advertir que el animal está muy incómodo y quiere evitar esa situación como sea, no se siente seguro y no deberíamos continuar con el ejercicio.

3º Finalmente el perro come. Segundo 18 del vídeo. El animal gruñe advirtiendo a Cesar que no está dispuesto a que le quite la comida. Cesar reacciona con un toque en el cuello. El animal entiende este toque como una agresión y enseña los dientes advirtiendo a Cesar de que está dispuesto a defenderse aunque no a atacar. Los perros llevan conviviendo con los humanos 16.000 años por lo que atacarnos no está en su genética. De hecho, en la naturaleza, cualquier animal evitará siempre que pueda la confrontación física, pues un ataque puede costar la vida.

Como el perro no quiere un enfrentamiento retrocede y lanza una dentellada al aire. Un perro es mucho más rápido que un humano por lo que de querer morderle lo hubiera hecho, es sólo otra advertencia. Hecho esto empieza a emitir desesperadamente señales de calma, se lame la trufa una y otra vez, desvía la mirada, agacha la cabeza, se intenta hacer pequeñito, incluso parece que bosteza. Con este comportamiento el perro nos quiere decir que no quiere seguir en esa situación, quiere huir de la misma de forma urgente sin tener que enfrentarse. Cualquier experto canino habría detenido en este punto el ejercicio, obviar las señales de calma es realmente una temeridad.

4º Segundo 54 del vídeo. El perro sigue tenso e inseguro pues Cesar ha utilizado todo su cuerpo para imponerse psicológicamente sobre él. Hecho esto se pone a hablar con el dueño, grave error. Nunca jamás os distraigáis cuando estáis tratando a un perro, aunque os penséis que la actitud del animal es totalmente sumisa, os puede costar un disgusto.


5º Minuto 1:11. En este punto habría que haber dejado al perro en paz hace tiempo, sin embargo Cesar gesticula muy cerca del perro y lanza la mano para acariciarle. El perro que estaba mirando a un cámara en ese segundo vuelve la cabeza y se encuentra de nuevo con la mano de Cesar. Inevitablemente el animal, desatendidos todos sus avisos, considera que esa mano va a agredirle nuevamente por lo que, optando por su último recurso, la lucha, le proporciona un mordisco.

Ya mordido, Cesar se zafa del animal acompañando el movimiento para que no le desgarre los músculos de la mano y propinando una patada. A este punto jamás llegaremos y Cesar nunca debió llegar por lo que debatir la idoneidad de la patada se lo dejo a la prensa amarillista. Lo que si os recomiendo si os muerden es lavar bien la herida con jabón, si el perro está vacunado no hay mayor problema, si no, acude a un hospital, la enfermedad de la rabia no hay que tomársela a la ligera.

6º Adiestrar o modificar conductas es una tarea ardua, que lleva mucho tiempo, paciencia y dedicación. Pretender modificar una conducta en 3 minutos es fracasar antes de empezar.

¿Qué habría que haber hecho?

Imaginemos que tenemos el labrador del vídeo como mascota. Lo hemos adoptado de uno de nuestros queridos refugios y sus especialistas nos han dicho que gruñe cuando alguien se acerca a su comida. Lo que vamos a realizar va a ser una modificación de conducta progresiva con estímulos positivos.

1ª Fase. Nos quedaremos a una distancia razonable del animal mientras come, sin mirarle y sin interactuar con él, dejándole comer tranquilo pero que se acostumbre a nuestra presencia.

2ªFase. Impregnaremos su comida con nuestro olor. Le servimos la comida y antes de dejar el recipiente en el suelo para que coma la manipulamos bien con las manos, para que vaya cogiendo nuestro olor. Así el animal se irá acostumbrando a nuestro olor mientras come. Volveremos a estar junto a él, esta vez más cerca.

3ªFase. Le daremos parte de su comida con nuestras manos. Poco a poco, no toda de golpe. Vamos marcando los tiempos. Hay que ser persistente, el animal terminará comiendo de nuestras manos. De vez en cuando intercalamos algún premio.

4ªFase. Ponemos su recipiente de comida entre nuestros pies. Debemos ir valorando como actúa el animal, si come tranquilamente es porque habremos realizado correctamente las anteriores fases.

5ªFase. Con mucho tacto introducimos mientras come algún premio en su comida para que el perro asocie que cuando su dueño mete la mano en el alimento no es para mal, sino que puede sacar provecho.

 Con mucha paciencia y haciendo estos ejercicios en progresión, poquito a poco, es muy probable que "curemos" esa fobia a nuestro peludo y lo mejor de todo es que no nos llevaremos un mordisco y reforzaremos nuestros lazos con él.

Ante todo sentido común, las temeridades dejárselas a los showman.










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