QUERIDO LOBO...TÚ TAMBIÉN LLORAS

Hoy os quiero trasladar una breve reflexión. Supongo que como a mí, a muchos de vosotros os gustaría poder contar a las generaciones venideras que vivimos en un mundo donde todos los animales que pisamos el mismo suelo nos respetamos, conservando un cierto orden natural.

También me gustaría decirles que uno de los antepasados remotos de ese perro, que ahora dormita en la alfombra, sigue existiendo en libertad, conviviendo con nosotros en la profundidad de los bosques o en los escarpados parajes de nuestra geografía.


Quizás, tanto tú, que sigues este humilde blog, como los que lo hacemos, no tengamos demasiado poder para variar la suerte de una especie. Nosotros puede que no, pero todos sabemos quién mueve los hilos sobre estas y otras cuestiones. No conozco lo que sucede en todos los países del mundo, pero confío en que puedan demostrar más sensatez que en España. Hoy le toca al lobo, pero otro día serán otras especies, la ley de protección animal, la precariedad consentida de los refugios y otros temas que sinceramente me causan vergüenza e indignación. Tampoco pretendo convertir este blog en una suerte de críticas lanzadas al aire pero, de vez en cuando, es sano conocer la realidad que nos rodea.

Dicho esto me quedo atónito cuando algunos gobiernos autonómicos de España (Castilla La Mancha, Cantabria, etc.) autorizan batidas de miles de ejemplares de cánidos salvajes. En primer lugar porque es una especie en peligro de extinción, así que no entiendo como es posible esta matanza. Y en segundo lugar porque la protección de la flora y la fauna es un mandato constitucional, una obligación cuyo incumplimiento no parece tener ninguna repercusión para los que lo autorizan. De nada sirve gastarse el dinero en proyectos de recuperación para conservar determinadas especies si estamos acabando deliberadamente con otras.


Por otro lado, el uso reiterado del término "conflictivo", empleado por determinados políticos para hacer referencia a los lobos, confirma su nefasto analfabetismo. Mucho me temo que el único conflicto que hay aquí se mide en términos económicos. La ironía de todo esto es que los gastos reales que originan los lobos no son tan elevados en comparación con otras especies. Este animal sólo se atreve a adentrarse en territorio humano cuando los recursos naturales están agotados y si están agotados es por culpa del hombre, el hambre les empuja a actuar de forma contraria a su instinto.Todo apunta a que muchos ganaderos, que invaden territorios ocupados por los lobos, pagan para mantener a salvo su ganado, así como muchos cazadores presionan a los gobiernos para satisfacer su sanguinaria afición y poder colgar el trofeo encima de la chimenea.

El exterminio del lobo provoca el desequilibrio del ecosistema, permite que se propaguen ciertas enfermedades animales y que otras especies se reproduzcan sin el control de un depredador natural. Así mismo, los métodos de caza contaminan perjudicando gravemente a otras especies y al mismo
ecosistema.

La ganadería evoluciona hacia dejar a las reses sueltas por los montes, puedes comprobarlo en cualquier monte de acceso público. Para evitar pérdidas económicas, tanto ganaderos como administración, no ven otra salida que exterminar a todo lo que suponga un problema, aniquilando la vida y el orden natural. Incluso aún poniéndome en la piel de un ganadero no encuentro justificación alguna a esta matanza, pues existen métodos alternativos para controlar el ganado. La siniestra cara del dinero es la que prevalece y siempre apuntará en contra de nuestros queridos lobos.

Vuelvo a decir, espero que en un futuro no muy lejano, ni tú ni yo tengamos que contar a las generaciones venideras que hubo un tiempo pasado en que el lobo era dueño y señor de muchos de
nuestros montes, en los que los aullidos eran el único sonido que perturbaba el silencio de la noche y que el ser humano, orgulloso de sí mismo, lo extinguió por enriquecerse.



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