EL MIEDO EN LAS MASCOTAS

Saludos. Estamos en una época del año propicia para los acontecimientos inexplicables... los relatos más terroríficos... las pesadillas más horripilantes... los disfraces más cutres... ¿Qué mejor manera de pasar Halloween que con nuestras mascotas? Eso sí, recordad que a nuestro peludo nada de "tratos" con dulces.

¿Os habéis planteado si vuestro animal siente miedo? Seguro que sí, pues tanto los perros como los gatos son muy expresivos a la hora de demostrar este sentimiento. Pero que nadie se confunda, el miedo es un sentimiento universal en todos los animales. Gracias al miedo la mayoría de especies que pueblan la tierra han subsistido al paso de los siglos.


Cuando los animales tenemos miedo, nuestro cerebro puede optar por tres respuestas nerviosas (hacernos nuestras necesidades encima no cuenta):

- Huir. La huida es la conducta más generalizada, sobre todo en especies ágiles y veloces como son los gatos.

- Quedarse inmóvil. La paralización es un mecanismo de evitación muy común en el reino animal. Al quedarse inmóvil, un ser vivo pretende pasar inadvertido ante la amenaza, ser invisible. Muchos depredadores perciben y responden mejor al movimiento que a la quietud. Así mismo, un animal inmóvil no representa una amenaza ante otro ser vivo.

- La agresión. Al contrario de lo que se cree, y centrándonos en nuestras mascotas, el ataque por defensa representa un recurso muy poco común. Los animales evitan la confrontación física porque saben que les puede causar la muerte. Por ello, emitirán multitud de señales intentando evitar la situación que les provoca tensión y sólo atacarán cuando no les quede otra salida.

En los perros, el miedo aparece como respuesta biológica en torno a las cinco semanas de vida. Cualquier estímulo desconocido generará desconfianza en el cachorro de ahí que, como siempre os recomiendo, os toméis muy en serio la socialización del animal. Recordemos que el periodo de socialización más importante es desde la cuarta semana de vida hasta el año. En ese periodo hay que tratar de acostumbrar al perro a todo tipo de estímulos.

En el gato, ocurre exactamente lo mismo, cuando es cachorro es imprescindible acostumbrarle a estímulos tales como un trasportín, o empezar los primeros acercamientos al agua. Los miedos de las mascotas, me atrevo a decir que son originados, en más del 50%, por una mala socialización. Evidentemente hay animales más valientes que otros simplemente por predisposición genética.




Por último, es oportuno recordaros que las enfermedades o la vejez pueden acentuar el miedo, debido a las disfunciones sensoriales. Hasta la próxima y que disfrutéis vosotros y vuestras mascotas de estas terroríficas fechas...

¡Un saludo salvaje!

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