LAS UÑAS DE LOS GATOS


Hoy vamos a tratar en profundidad un tema que me parece muy interesante, las uñas de los gatos. Bien pueden parecernos a nosotros y a nuestros muebles un verdadero incordio y generarnos más de un dolor de cabeza. Por el contrario, para nuestros amigos felinos son imprescindibles: para el juego, para la caza, el movimiento y lo que es más importante... para la seguridad en sí mismos.

Estoy seguro de que ninguno de vosotros abandonará jamás a vuestras mascotas pero la realidad nos dice que muchos gatos, comprados o adoptados, son devueltos a los refugios y que por desgracia algunos se escapan del hogar y no son capaces de regresar. Por otro lado, hay propietarios que tienen a bien dejar que su mascota pueda salir de la vivienda y campar a sus anchas hasta que decida volver, práctica que conlleva multitud de peligros.

La vida fuera de nuestra vivienda supone la convivencia con otros animales, tener que defenderse, trepar para huir e incluso cazar para alimentarse. Sin las uñas cualquier gato es un depredador indefenso y las posibilidades de que no sobreviva aumentan drásticamente.

Por todo esto, que jamás de los jamases se os pase por la cabeza la desungulación del gato, es decir, dejarle desprovisto de uñas mediante la intervención quirúrgica.

¿Por qué araña mi gato los muebles? Seguro que a más de uno se le ocurre pensar que el gato quiere vengarse por algo que le hemos hecho o quiere enfadarnos. Nada de eso. Los gatos salvajes utilizan el marcaje mediante arañazos para identificar su territorio, ya que así consiguen transmitir un olor, imperceptible para nosotros, que indica a otros felinos que ese territorio ya tiene un dueño. Recordemos que estamos ante un animal territorial, su territorio es su vida.

El marcaje por arañazo es una conducta instintiva, escrita en el ADN de nuestro felino y es prácticamente imposible de impedir. Además, con esta conducta el gato afila sus uñas y las mantiene en un perfecto estado para atacar o defenderse.

¿Qué hago para que no destroce los muebles? Optar por la piedra angular del adiestramiento en positivo, ofrecer una alternativa al animal, en este caso, a los muebles. Hoy en día en cualquier establecimiento comercial podemos encontrar rascadores para gatos. Por lo general su textura y las feromonas con los que están rociados hacen que sean especialmente atractivos para ellos. Debemos poner el rascador en una zona de paso, ya que nuestra mascota aprovechará el trayecto de la "ronda rutinaria" o del tiempo de juego para afilarse las uñas.

Con el rascador hay que tener en cuenta dos conceptos básicos:

  • Debe tener una base sólida y moverse lo menos posible dado que todo lo que el gato no vea seguro o estable lo descartará inmediatamente.

  • Debemos reforzar la conducta. Estaremos atentos, sobre todo los primeros días tras la compra del rascador para recompensar al animal cada vez que afile sus uñas en el mismo.

¿Alguna otra solución? Sí, cortar las uñas al gato. Recomiendo que esta conducta se empiece desde muy temprana edad, para que el animal se acostumbre. Al principio nos costará bastante pero con mucha paciencia y mucho cariño todo es posible. Con un cortador de uñas especial para gatos, tomaremos al animal y apretaremos la parte superior de los dedos. Con la presión las uñas saldrán de una especie de funda rosada. Debemos cortar por la terminación de la uña, en donde adquiere un color casi transparente, jamás la parte rosada pues haremos mucho daño al animal y sangrará profusamente. Ante la duda más vale cortar poco.

Esperamos que os haya gustado y ¡hasta la próxima!



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