JUGAR CON PERROS Y GATOS, EL ENFOQUE

En el mundo animal no existen nombres. "Princesa" "Golfo" "Luca" son sólo sonidos pronunciados por nosotros los humanos sin mayor significado que toda la carga emocional que depositemos en estos nombres. Como ya he dicho en alguna ocasión la mejor manera de acercarse a un ser vivo es poniéndose en su lugar.

En el reino animal no hay nombres, somos olores, somos actitud, somos energía, somos en definitiva, comunicación no verbal. Hasta el día en que aparezca sobre la tierra un animal capaz de comprender a la perfección el lenguaje humano no seremos más que ruidosos seres que intentamos comunicarnos con otras especies igual que lo hacemos entre nosotros. Un perro puede entender que su nombre significa "ven", pero puede asociarlo perfectamente a un movimiento de la mano, de la cabeza o incluso a una mirada.

Los niños así como los cachorros de perros y gatos juegan con gran viveza y cierto descontrol. La cuestión es que esta etapa dura bastantes años en los niños pero apenas uno sólo en perros y gatos. La naturaleza ha creado a estos seres para que alcancen la madurez lo antes posible y así poder
sobrevivir al mundo que les rodea. Nosotros debemos adaptarnos a ese cambio, debemos entender que a mayor madurez, el animal tendrá sus límites más definidos. Límites que marca el propio orden natural que dicta que la única clave para la convivencia es... el respeto.



Muchas de las personas que nos han solicitado ayuda alguna vez por problemas de comportamiento habían olvidado que si faltamos el respeto a un animal, el mecanismo que tiene la naturaleza para volver al equilibrio es la agresión, la huida, en definitiva cualquier conducta que sofoque la fuente de la perturbación.

Debemos jugar con nuestros perros y gatos todos los días de la semana. El juego es una forma natural de relacionarse entre los animales (de nuevo comunicación no verbal) igual que lo es comer juntos, caminar juntos o descansar juntos. Aprovecharemos el juego para reforzar los lazos afectivos que guardamos con nuestro animal recordando todo lo que he dicho anteriormente. No vamos a jugar con un niño sino con un cánido o un felino. Ten muy claro que no será lo mismo jugar con un perro, con un gato, un caballo, etc. y consideraremos también la edad del ejemplar. Cada especie ve el mundo a su manera y tiene unos límites más o menos flexibles pero jamás de los jamases debemos olvidar que nos estamos relacionando con otra especie y que si no partimos de un enfoque respetuoso empezarán los problemas de conducta.

Continuará...

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