UN DOMINGO EN EL ZOO DE BARCELONA

Saludos amig@s. El zoo de Barcelona (España) ha tenido la desgracia de hacerse famoso con un trágico suceso... que pudo ser peor. Un hombre, que no es la primera vez que intenta llamar la atención, se metió en el recinto de los leones. Inmediatamente, como ocurre en libertad, la leona emprendió la caza y arrojó su presa al foso de seguridad, quedando el temerario personaje inconsciente.
 
Los operarios ahuyentaron a los animales con agua lo cual impidió que el banquete se culminase. Todos sabéis que no soy partidario de los zoo, salvo que estén ayudando a que una especie no se extinga por completo, pero todavía me parece peor la estupidez humana, que no parece tener límite.
 
 
Los animales en cautividad son, al contrario de lo que cabría pensar, más peligrosos que en libertad y más todavía si se trata de felinos. En libertad un león cambia constantemente de territorio por lo que no tiene necesidad de defenderlo a muerte, es más, es posible que se negara a combatir con un humano. En cautividad la cosa cambia completamente, solo existe un territorio posible, por lo que cualquiera que se adentre en él es un intruso a abatir o un pasatiempo comestible.
 
Ahora las autoridades se plantean si la seguridad del zoo era la correcta, ¡claro que lo era! Salvo que pongan una alambrada de muchos metros de altura y electrificada no hay nada que detenga a un ser humano que quiere llamar la atención. Bastante mal se ven los animales en un zoológico como para estar poniendo más medidas de seguridad. Tenemos un sentimiento demasiado paternalista por los seres de nuestra propia especie, incluso por los que no valoran su vida y prefieren ser un aperitivo para los leones. Este tipo de personas, que no piensan en nada, son las que más tarde o más temprano ponen al resto del mundo en situaciones de peligro, por lo que yo dejaría que todo el que se crea tan poderoso o tan imbécil para meterse en los recintos de animales salvajes, lo pudiese hacer para librarnos de su necedad.
 
Siento no traeros algo más amable hoy, pero de vez en cuando hay que hacer un llamamiento a la cordura.

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