MILO, EL GATO CASTRADO

Saludos. Nuestro protagonista viene hoy directamente desde Reino Unido. Milo, que así se llama el felino de seis meses, descubrió de forma "un poco traumática" que su dueño, John Reed, le había llevado al veterinario para castrarle.

Tras pasarse los efectos de la anestesia, el gato se examinó y al descubrir sus nuevas "carencias" mostró su total desagrado. Lo que Milo seguramente no sepa, es que esta operación fue practicada por causas médicas, para mejorar su salud.



Recordemos que la castración evita que los gato/perros, con gran capacidad reproductiva, engendren animales, que en el mejor de los casos, acabarán sus días en un refugio, cuando no en la calle. La castración es un mecanismo para controlar una población que, en algunos lugares, crece sin ningún control.

Por otro lado recordemos que la castración evita la aparición de tumores, previene multitud de enfermedades y mejora, en la mayoría de los casos, problemas de comportamiento, reduciendo los niveles de ansiedad. No podemos sentir lástima ante esta sencilla operación, dado que los gatos, a diferencia del ser humano, no practican el sexo por amor, sino por razones meramente reproductivas.

Aunque me temo que por mucho que se lo explique, a Milo le seguiría sin hacer gracia.


¡Hasta la próxima!

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