LA JAULA Y EL GRAN TIBURÓN BLANCO

Saludos amigos. A todos, de pequeños nos dicen que nos metamos en problemas, que no nos metamos donde no nos llaman y aquello de quien evita la ocasión evita el peligro. Yo no sé, pero hay gente que aprecia poco su existencia. Está claro que somos efímeros como las hojas de un árbol que se mueven con la voluntad del viento... pero hay gente que no tiene sentido común, véase el siguiente ejemplo.


Está claro que observar al gran tiburón blanco debe ser un espectáculo, en lo que a la grandiosidad de esta frase significa. Lo que no puede ser es un negocio. Los ricos pagan, alquilan un equipo, un barco, se incita al tiburón con un cebo y ya está, ¿qué puede salir mal? Todo.

Un tiburón es un depredador marino, un animal pensado por la naturaleza para mantener el equilibrio de las especias marinas. Si nos acercamos a su hogar, si tratamos de captar un primer plano a cambio de unos cuantos dólares, lo único que podemos conseguir es que perdamos la vida. Pero, ¿de quién será la culpa? Del ser humano, sin duda alguna, de su codicia o simplemente de su estupidez.


Pero supongamos que nos acercamos al tiburón con fines científicos, me da igual. El hogar del escualo es su hogar y por lo tanto nosotros seríamos un simple invasor. Pero el tiburón no caza por deporte, ni por el dinero, como ningún otro depredador de la Tierra, a excepción del humano. El tiburón se asusta, en su hogar no hay jaulas ni barrotes, y sólo quiere escapar, que le dejen en paz. 

Quizás lo racional es preocuparse por el buzo, pero yo me preocupo por el tiburón, ya que él no ha elegido esa situación.

¡Un saludo salvaje!

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