PREPARÁNDOME PARA LA LLEGADA DE UN GATO, 1ª PARTE LA REFLEXIÓN

Saludos amigos. Uno nunca sabe lo que la llegada de un gato nuevo a casa supone hasta que lo vive. Por eso, hoy os vengo a contar mi propia experiencia, ¿os apetece? Todavía no lo he adoptado, pero ya estoy en la fase final de un proceso que debe ser más o menos largo bajo mi punto de vista. Traer una vida a tu hogar ha de ser el fruto de una decisión, cuando menos muy deliberada y consensuada por todos los miembros de la familia.

A pesar de que soy adiestrador y que toda mi vida la he compartido con animales, por los que siendo un profundo amor y respeto, yo hice el mismo ejercicio de reflexión. ¿Y por qué no un perro si soy adiestrador de perros? Parto de la base de que no creo que ninguna de las dos mascotas sea mejor o peor que la otra, de hecho lo que recomiendo siempre es convivir con las dos especies, pues cada uña nos ofrece enseñanzas muy particulares. 

Pero vayamos a lo práctico. Vivo en un apartamento no demasiado grande, por lo que mi compañero de piso ha de tener unas medidas físicas.... más bien compactas. Con esta reflexión ya descartamos todos los perros de tipo mediano y grande, que si bien se cansan antes que los pequeños, su tamaño podría dificultar la convivencia. Yo no digo que no se pueda tener un Gran danés en un apartamento pequeñito, pero a mi no me parece cómodo ni para el animal ni para mi, pero cada uno tiene su opinión.


Por otro lado, y como elemento clave para decidirme por un felino es que mi trabajo (que no es escribir en este blog, ¡ya me gustaría!) me hace estar fuera de casa toda la mañana. Si bien existen horarios de trabajo peores, un perro necesita una compañía más continuada, salidas frecuentes para hacer sus necesidades y salidas de larga duración para hacer ejercicio. Como no podía ofrecer esto a mi futuro compañero de piso, opté por un gato, que si bien también requiere atenciones y afecto diario, son lo suficientemente autónomos para sobrevivir unas horas sin nosotros y pueden hacer sus necesidades en un arenero (que hemos de limpiar todos los días).

Una vez decidida la especie, tienes que empezar a plantearte una serie de preguntas y a responderlas con franqueza. ¿Va a estar bien conmigo?, ¿todos los miembros de mi famila están de acuerdo?, ¿hay personas alérgicas dentro de ella?, ¿puedo mantenerla económicamente?, ¿estamos dispuestos a mantenerla durante toda su vida?, ¿podemos dedicarla el tiempo y la atención que necesita? Sí, parece un cuestionario interminable y ¡no vale contestarlo tipo test!, pero creo que es importante tenerlo claro para evitar futuros problemas.

Yo ya he pasado este periodo de reflexión, por lo que si os gusta, próximamente os contaré cuál sería para mi la segunda parte de esta preparación para la llegada de un nuevo amigo.

¡Un saludo salvaje!

0 comentarios:

Publicar un comentario